- Una investigación internacional, en la que participa la UNAM, señala que la macroalga provoca a los trabajadores desde dolores de cabeza y urticaria hasta dificultad para respirar y caída de uñas
Un estudio científico elaborado publicado en la prestigiosa revista científica Harmful Algae, de abril de este año, señala que la exposición de trabajadores que recolectan el sargazo en playas de Puerto Morelos, Playa del Carmen y Mahahual ha tenido un impacto negativo en su salud, la cual empeora cuando la macroalga se pudre y se liberan concentraciones de sulfuro de hidrógeno (H2S), cuyos niveles detectados en los recolectores han llegado a rebasar niveles permisibles.
Se trata del primer trabajo en su tipo, al basarse en mediciones directas y en tiempo real, realizadas a través de sensores portátiles colocados a 35 “sargaceros” que se dedican a recoger la macroalga que año con año llega a las playas de Quintana Roo.
La investigación fue elaborada con el apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad de São Paulo y el fondo canadiense New Frontiers in Research Fund.
El sulfuro de hidrógeno es un gas tóxico que se genera cuando el sargazo se descompone en condiciones anaerobias. Es detectable por su olor a “huevo podrido”.
La publicación señala que: “las actividades de limpieza en la región pueden durar hasta nueve meses al año, con trabajadores que suelen dedicar ocho horas diarias, seis días a la semana durante varios años consecutivos, lo que sugiere riesgos de exposición acumulativa considerables”.
Los resultados arrojaron que un 46.9% de los trabajadores monitoreados registró comezón y ardor en la piel; 43.8%, dolores de cabeza; 37.5%, dermatitis y fatiga; 28.1%, irritación ocular y náuseas; 25%, mareos; 21.9%, urticaria y congestión nasal, y un 18.8% presentó irritación de garganta y dificultad para respirar.
Las personas también reportaron vómitos, ansiedad, trastornos del sueño, infecciones cutáneas, caída localizada de vello en piernas y pérdida de uñas en algunos casos, de acuerdo con el estudio publicado en el número 154 de la revista científica Harmful Algae, en abril de este año.


